La Bulimia se caracteriza por una preocupación por el peso e imagen corporal, hay episodios de restricción de alimentos seguidos por recurrentes atracones, donde se tiene la sensación de que no se puede dejar de comer ni controlar lo que se ingiere, después vienen comportamientos compensatorios, como vómito auto provocado, uso de laxantes, diuréticos y otros medicamentos y/ o ejercicio excesivo.

La bulimia tiene repercusiones físicas, mentales y emocionales negativas, volviéndose un comportamiento altamente adictivo, que afecta la salud y la autoestima.
Es difícil detectarlo porque se suele vivir en secreto y personas con Bulimia tienden estar en su peso o arriba de este.
Lo más común es que las personas se vuelvan adictas a estos ciclos por incurrir en dietas demasiados estrictas.

Pero para mi, trae implícito simbolismos, que expresan y manifiestan nuestras carencias y heridas emocionales más profundas, y son una llamada de alerta a que los cimientos de nuestra vida no están bien fundamentados.

Si podemos ver a través de ellos y no aferrarnos a sólo querer quitar los síntomas o a tratar únicamente la patología en teoría manifiesta, nos encontraremos con una guía de sanación y crecimiento; y sólo así, cuando se trabaja en lo profundo, aceptando, no luchando, quitando juicios y abriéndonos a la auto compasión, los síntomas van cediendo, se debilitan y nos dejan ver nuestros miedos y vulnerabilidad, dándonos la oportunidad de reinventarnos a partir del amor y aceptación personal.

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